La vida es una baraja de cartas, se van repartiendo y van cayendo desordenadas. Cada carta tiene su propia alma y busca su camino en el mundo. La vida es la baraja, una carta sola sería un haz de luz en la distancia, parpadeante, con destino incierto.
Las cartas no eligen donde caen, pero intentan formar una escalera de color. Encontrar a las compañeras ideales es difícil, unas cartas pueden ser buenas amigas, otras pueden ser el amor de sus vidas y otras, pequeñas o grandes piedras que les lastren o lastimen. La carta no sabe qué le guía, pero sabe cuándo encuentra la felicidad.
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